Estiman que por cada caso reportado de dengue en México hay hasta 25 sin registrar

Staff/RG

  • Estudio elaborado por un grupo de expertos señala que más del 80 % de las infecciones por dengue pueden ser asintomáticas, mientras que muchos casos sintomáticos no llegan a los servicios de salud.
  • El análisis, desarrollado por un grupo de 16 especialistas, entre ellos mexicanos, identifica las principales barreras para controlar la enfermedad.

Ciudad de México, 26 de agosto de 2026. ¿Qué tan grande es realmente el problema del dengue en América Latina? Aunque es una de las enfermedades transmitidas por vectores con mayor impacto en la región,1 un estudio publicado en la revista científica Vaccines concluye que, en países como Brasil, Colombia y México, la incidencia real podría ser entre 10 y 25 veces superior a la reportada por los sistemas nacionales de vigilancia.

La investigación, titulada Bridging the Gaps in Dengue Control in Latin America: Multisectoral Strategies from an Expert Panel, fue desarrollada por el Latin America Dengue Task Force, un grupo multidisciplinario integrado por especialistas en epidemiología, salud pública, atención clínica, vigilancia, vacunación, entomología y políticas públicas de distintos países de la región.¹ Su objetivo fue identificar las principales barreras que continúan limitando el control del dengue y formular recomendaciones concretas para avanzar hacia una respuesta más efectiva.

El análisis muestra que hasta el 82% de las personas que lo adquieren por primera vez y cerca del 59% de las que se infectan por segunda vez pueden ser asintomáticas, lo que contribuye de manera importante al subregistro de la enfermedad. Además, se estima que más del 80% de las infecciones ocurren en personas sin síntomas o síntomas leves que pocas veces buscan atención médica. Como resultado, los sistemas de vigilancia podrían estar registrando solo una fracción del impacto real de la enfermedad.

La relevancia de estos hallazgos es especialmente significativa para México. De acuerdo con la Secretaría de Salud, a la semana epidemiológica 30 de 2026 se habían confirmado más de 3 mil casos de dengue. De ellos, 74 % correspondía a Sonora, Veracruz, Tabasco, Sinaloa y Baja California Sur, lo que representa una carga importante para el sistema nacional de salud.

En este contexto, se vuelve relevante la reciente actualización del Compendio Nacional de Insumos para la Salud publicada en el Diario Oficial de la Federación, en el cual se incorpora la vacuna tetravalente recombinante de virus vivos atenuados contra el dengue. Esta incorporación amplía las herramientas disponibles en México para prevenir la enfermedad y deberá articularse con la vigilancia epidemiológica, el control vectorial y las demás medidas de salud pública.

Aunque las autoridades sanitarias en la región mantienen una vigilancia permanente para monitorear el comportamiento de la enfermedad y orientar las acciones de prevención y control, la región enfrenta desafíos que van más allá de la circulación del mosquito y que limitan la capacidad de prevenir y controlar oportunamente los brotes.

Entre las principales barreras se encuentran sistemas de vigilancia fragmentados, subregistro de casos, capacidad diagnóstica desigual, resistencia creciente a insecticidas y vulnerabilidades socioeconómicas y ambientales.

El panel de expertos identificó seis áreas prioritarias para fortalecer la respuesta frente al dengue en América Latina:

  1. Fortalecer la vigilancia epidemiológica. Contar con información confiable permite establecer oportunamente dónde, cuándo y en quiénes circula el dengue, así como detectar brotes y diseñar respuestas más eficaces.
  2. Modernizar el control vectorial. Es necesario complementar las tácticas tradicionales con nuevas herramientas y reforzar la gestión ambiental y comunitaria para reducir la población del mosquito y evitar su reproducción.
  3. Ampliar las herramientas de prevención. Los países deben avanzar en estrategias de vacunación basadas en evidencia y adaptadas a sus necesidades epidemiológicas, como complemento de las acciones de control vectorial.
  4. Reforzar los sistemas de salud. Es fundamental prepararlos para diagnosticar, atender y dar seguimiento oportuno a las personas con dengue, incluso durante los periodos de mayor transmisión.
  5. Incorporar variables climáticas en la toma de decisiones. Los datos sobre lluvias, temperatura y humedad pueden ayudar a anticipar condiciones favorables para la proliferación del mosquito y permitir una respuesta temprana.
  6. Incrementar la participación comunitaria. Las personas, las comunidades y las instituciones locales deben involucrarse activamente en las acciones de prevención.

Los autores sostienen que el dengue debe enfrentarse mediante una respuesta integral y coordinada entre distintos sectores, que combine acciones más amplias que las intervenciones tradicionales centradas exclusivamente en el control del mosquito.

El dengue continúa representando un importante desafío para la salud pública en México y América Latina. Frente a este panorama, fortalecer la vigilancia epidemiológica, impulsar la educación y la participación comunitaria, mantener las acciones de control vectorial e incorporar herramientas de prevención sustentadas en evidencia científica será clave para reducir su impacto.

Comprender la verdadera dimensión de la enfermedad permitirá tomar decisiones más informadas y desarrollar estrategias integrales que contribuyan a proteger a las poblaciones en riesgo y avanzar hacia un mejor control del dengue en la región.

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