Bolsonaro, considerado el candidato brasileño favorito de Trump, se quedó a poco más de dos puntos de ganar la elección en esta primera vuelta, pero no logró el 50% más uno de los votos que requería.

El ultraderechista Bolsonaro encabeza elecciones en Brasil, pero irá a segunda vuelta con Lula

Bolsonaro, considerado el candidato brasileño favorito de Trump, se quedó a poco más de dos puntos de ganar la elección en esta primera vuelta, pero no logró el 50% más uno de los votos que requería.

Proceso

BOGOTÁ (apro).- El senador ultraderechista Flávio Bolsonaro encabezó los comicios presidenciales de este domingo en Brasil, pero deberá disputar una segunda ronda electoral el próximo 25 de octubre ante el mandatario izquierdista, Luiz Inácio Lula da Silva, a quien aventaja por más de tres puntos porcentuales.

Bolsonaro, considerado el candidato brasileño favorito del mandatario estadunidense, Donald Trump, se quedó a poco más de dos puntos de ganar la elección en esta primera vuelta, pero no logró el 50% más uno de los votos que requería para evitar una segunda vuelta ante Lula.

Según los resultados oficiales del Tribunal Superior Electoral (TSE), con el 92.99% de las urnas escrutadas, Bolsonaro obtiene el 47.81% de los votos, mientras que Lula el 44.24%.

La ley brasileña establece que si ninguno de los aspirantes presidenciales obtiene la mitad más uno de los sufragios en la primera vuelta, los dos con mayor respaldo deberán presentarse a una segunda ronda.

Los resultados de este domingo son sorpresivos porque todos los sondeos daban una ligera ventaja a Lula en la primera vuelta.

En votos, Bolsonaro obtiene 52.8 millones, mientras que Lula logra 48.9 millones.

Analistas consultados por medios brasileños coincidieron en señalar que el candidato ultraderechista arranca como favorito la carrera por la segunda ronda del 25 de octubre, no sólo por la ventaja de 3.9 millones de votos sobre Lula, sino porque los votantes parecen inclinarse por un cambio de rumbo.

Lula, quien cumple su tercer mandato como presidente de Brasil, luce desgastado a sus 80 años a pesar de que ha hecho una buena gestión en política social, con una reducción de la pobreza de 8.5 puntos desde 2022 y un índice de desempleo de 5.3%, el más bajo desde que se llevan registros.

Pero, por otra parte, la percepción de inseguridad ha aumentado en Brasil, a pesar de que los homicidios han venido cayendo desde 2012.

Según una encuesta de Quaest/Pax del mes pasado, el 70% de los brasileños cree que la violencia aumentó mucho en los últimos dos años. Y el Foro Brasileño de Seguridad Pública encontró que el 96% de la población siente algún tipo de inseguridad física, patrimonial o financiera.

La mayoría de los brasileños considera que Bolsonaro, un exponente del populismo punitivo en boga en Latinoamérica, podría hacer un mejor trabajo que Lula en la lucha contra el crimen, lo que es importante en un país en el que la inseguridad figura como la principal preocupación de los ciudadanos.

Este domingo estaban convocados a las urnas 158.7 millones de votantes brasileños para elegir un presidente, 27 gobernadores, 513 diputados, dos tercios del Senado y representantes en las asambleas legislativas regionales.

Según resultados preliminares, el Partido de los Trabajadores (PT), la organización política de Lula, sufrió un retroceso en estos comicios, mientras que los partidos derechistas y de centro obtendrían la mayoría de los escaños en el Congreso bicameral y de las gobernaciones.

Temores de injerencia externa

El presidente del TSE, Kassio Nunes, dijo que la jornada de este domingo transcurrió con tranquilidad y sin incidentes que pusieran en riesgo el proceso.

El funcionario se refirió a los temores sobre la injerencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y de sus colaboradores, en los comicios brasileños, y aseguró que “hasta el momento, no tenemos ningún indicador concreto de interferencia internacional” en los equipos del TSE.

Dijo que mucho se ha hablado de que esas “interferencias” podrían darse a través de las plataformas digitales, pero estas han hecho un trabajo preventivo junto con el TSE y se tomaron medidas para minimizar el riesgo frente a “muchos de los problemas que, eventualmente, podríamos tener”.

El director general de la Policía Federal, Andrei Rodrigues, anunció por su parte este domingo que ese organismo abrió una investigación sobre una presunta injerencia de Estados Unidos en el proceso electoral a través del desvío de un millón de dólares del Fondo de Derechos Humanos y Democracia para financiar propaganda contra Lula y la justicia en redes sociales.

Al presentarse esta mañana a votar en una escuela en la periferia de Sao Paulo, Lula dijo estar confiado en su victoria y aseguró que aún queda “mucho por hacer” en el país para superar 500 años de atraso.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) aspira a un cuarto mandato presidencial, mientras que Flávio Bolsonaro se postula por primera vez a ese cargo.

Flávio se presentó a la contienda luego de que su padre, el expresidente ultraconservador Jair Bolsonaro, quedara impedido de participar en política, pues cumple una sentencia de 20 años de prisión por intentar dar un golpe de Estado contra Lula el 8 de enero de 2023.

Luego de votar esta mañana en Río de Janeiro, Flávio Bolsonaro afirmó que “Brasil necesita un cambio” porque el país “no aguanta más”.

El candidato ultraderechista fue recibido por Trump en mayo pasado en la Casa Blanca, lo que fue interpretado por el gobierno brasileño como un acto de intromisión en asuntos internos.

Brasil tiene un sistema de votación electrónica y el sufragio no sólo es un derecho, sino, también, una obligación, lo que acarrea sanciones a los ausentistas. Aun así, la abstención este domingo llegó al 21%.

Además de Bolsonaro y Lula, en esta elección presidencial participaron 10 candidatos que quedaron muy atrás de los punteros, con menos de tres puntos porcentuales de respaldo.

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