
Proceso
PUERTO PRÍNCIPE, Haití (AP) — Seis niños y siete mujeres fueron liberados por una pandilla en Haití que secuestró a más de 50 personas tras lanzar, hace casi una semana, un ataque mortal contra una comunidad cercana a Puerto Príncipe, la capital del país, según la UNICEF.
La agencia de Naciones Unidas para la infancia informó a última hora del viernes 28 de agosto que entre los liberados hay tres menores de 2 años, uno de 7 y dos adolescentes.
“Esta liberación ofrece un inusual momento de esperanza en medio de la violencia que amenaza a los niños en Haití”, comentó Yannig Dussart, representante adjunto de UNICEF en el país. “El secuestro en Kenscoff no fue un incidente aislado, sino otro duro recordatorio de la magnitud y la frecuencia de los ataques contra los niños en todo el país”.
La UNICEF señaló que trabajó con líderes comunitarios para lograr la liberación de las mujeres y los niños. Hasta el momento, se desconoce si necesitaban tratamiento médico o si hay más mujeres y niños retenidos.
Aunque los secuestros individuales en Haití son habituales, los raptos masivos son más inusuales. Los desenlaces varían: algunas personas son liberadas sin rescate, mientras que otras son asesinadas pese a que se paguen múltiples rescates.
Las pandillas mataron al menos a 47 personas en el ataque realizado la noche del domingo en Kenscoff, una comunidad agrícola antes pacífica enclavada en las colinas sobre la capital de Haití.
Un líder criminal conocido como Izo 2 había amenazado con ejecutar a todos los rehenes si la policía mataba a algún miembro de la banda en su ofensiva para asegurar Kenscoff. Izo 2 encabeza un grupo armado en esa zona en nombre de y en coordinación con otros líderes de bandas, incluido Izo, considerado uno de los jefes de bandas más poderosos de Haití.
El reciente ataque provocó el viernes una protesta en una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, en la que se pidió el rápido despliegue de la nueva fuerza respaldada por el organismo para combatir a las pandillas, así como medidas para frenar a las bandas sin ley.
Diplomáticos en la reunión convocada por Estados Unidos, Panamá y Colombia expresaron su horror ante el brutal ataque.
Carlos Ruiz Massieu, el enviado especial de la ONU para Haití, dijo que el ataque ha generado “una nueva ola de indignación pública en todos los sectores de la sociedad haitiana, así como entre los socios internacionales”.
Ruiz Massieu acogió con satisfacción la decisión de las autoridades de Haití de reunir a la policía nacional, las fuerzas armadas y la fuerza de supresión de pandillas para evaluar los acontecimientos y coordinar planes. Se acordó que la fuerza de supresión de pandillas reforzaría su presencia en Puerto Príncipe y que las fuerzas haitianas reforzarían su despliegue en Kenscoff.
Pero el enviado de la ONU y muchos oradores del consejo subrayaron la necesidad urgente de fortalecer el apoyo internacional en materia de seguridad para Haití.
La viceembajadora de Estados Unidos, Jennifer Locetta, dijo que Washington “está decidido y tan comprometido como siempre a apoyar los esfuerzos de seguridad liderados por Haití para poner fin al terror de las pandillas”.
Instó a los miembros de la ONU a proporcionar equipo y recursos para permitir que la fuerza de supresión de pandillas se despliegue lo más rápido posible, y a invertir en empleos, infraestructura y otras oportunidades para ofrecer una vía alternativa a unirse a una pandilla.
Locetta señaló que coaliciones de pandillas han dicho públicamente que buscan impedir que los votantes haitianos elijan a sus representantes en una futura elección y que no se puede permitir que los “terroristas” tomen a la democracia como rehén.
“No pueden aterrorizar desde los extremos de los fusiles y desde la comodidad de las estaciones de peaje, mientras le roban a Haití su futuro”, afirmó. “Debemos proteger a los civiles contra estos actos inconcebibles”.
Indrika Ratwatte, secretario general adjunto interino para asuntos humanitarios, dijo al Consejo de Seguridad que el ataque en Kenscoff obligó a más de 2 mil 600 personas a huir de sus hogares, muchas por segunda o tercera vez. Señaló que la gente está traumatizada, buscando a familiares desaparecidos e insegura sobre el futuro.
Casi 1.5 millones de personas, el 12% de la población de Haití, están desplazadas internamente. La mitad de ellas son menores, afirmó.
“Mientras tanto, las deportaciones a Haití continúan a gran escala”, dijo Ratwatte, en referencia a las expulsiones desde República Dominicana y a la presión del gobierno de Trump para deportar a haitianos que viven y trabajan legalmente en Estados Unidos y a otros cuyas visas habían expirado o que habían ingresado ilegalmente.
“En los primeros ocho meses de 2026, casi 200.000 personas fueron devueltas por la fuerza, un aumento del 10% en comparación con el mismo período del año pasado”, dijo, y muchas llegan sin nada.
Al calificar la violencia, especialmente contra mujeres, niñas y niños, de “indignante”, afirmó que los socios humanitarios de la ONU “registraron más de 5.500 incidentes de violencia de género, o alrededor de 30 casos por día, solo en los primeros seis meses del año”.
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