BUAP impulsa la IA en la solución de problemas nacionales 

María Huerta

El laboratorio Nacional de Supercómputo del Sureste de México se ha involucrado es más de 500 proyectos científicos en el área de Física Computacional de Materiales, Nanociencia, Astrofísica, Química.

Por ello, fue convocado al Clúster Nacional de Cómputo de Alto Rendimiento e Inteligencia Artificial; dicha iniciativa –liderada por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti)–, la integran la BUAP, las autónomas de México (UNAM), la Metropolitana (UAM), el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT), los centros de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), el de Investigación en Matemáticas (CIMAT), el de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav), la Universidad de Guadalajara (UdeG) y la Universidad de Sonora (Unison).

Al respecto, el director del LNS, Miguel Ángel Peña Azpiri, detalló que el Supercómputo representa el nivel más avanzado del cómputo de alto desempeño, al permitir que miles de procesadores trabajen de forma paralela para resolver problemas de enorme complejidad.

“Durante un año se trabajó para reunir a los centros de datos de supercómputo más importantes del país.

Es un esfuerzo que puso de lado los intereses particulares sobre el desarrollo de la ciencia y la tecnología en México para formar el Clúster Nacional de Cómputo de Alto Rendimiento e Inteligencia Artificial”, resaltó.

Además, explicó que el primer paso de esta alianza es establecer las bases de gobernanza del clúster a partir de un Consejo Directivo, como organismo máximo, dirigido por la Secihti y con participación de las nueve instituciones que la integran.

Asimismo, se formará un Comité Científico Académico con representantes de los nodos, técnicos e invitados científicos con trayectorias relevantes en áreas de cómputo de alto rendimiento e inteligencia artificial.

La intención es orientar estratégicamente las actividades del Clúster para que sus capacidades se apliquen a proyectos de impacto nacional, bajo un esquema de cómputo federado.

“Oceanografía, metales, búsqueda de pozos petroleros, terremotos, modelación climática vinculada a la agricultura y elaboración de fármacos son sólo algunas de las áreas en que se puede incidir con estas herramientas tecnológicas”, refirió Peña Azpiri.

Respecto a la inteligencia artificial, Peña Azpiri indicó que se involucrará en la investigación, no sólo desde el punto de vista teórico, también práctico bajo códigos éticos, con el propósito de conocer cuáles son los beneficios y perjuicios de usar la IA.

“Utilizar estos procesadores, mucho más grandes en términos de densidad de cómputo, les reducirá considerablemente los tiempos de cálculo después de una buena adaptación del código”, concluyó.

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