ESPN
Los Seahawks dominaron de principio a fin a los Patriots para quedarse con el Super Bowl LX, el segundo título de su historia.
SAN FRANCISCO — Dominio absoluto.
Esas son las dos mejores palabras para describir la actuación de los Seattle Seahawks en el Super Bowl LX.
Posiblemente la unidad más confiable de estos dos equipos, era la defensiva de Seattle, y vaya su asumieron su rol protagónico con creces.
Aunque no lo hizo de la manera a la cual nos tenía acostumbrados.
Los Seahawks no enviaron muchas cargas a lo largo de la temporada, pero su entrenador en jefe, y genio esquemático defensivo Mike Macdonald, tenía algo especial guardado para este Super Bowl.
Contrario a su identidad, decidió enviar numerosas cargas, generalmente inclinadas hacia el lado izquierdo de la línea ofensiva de los New England Patriots, y el resultado fue abrumador.
Los Seahawks registraron siete capturas, forzaron dos balones sueltos, tuvieron una intercepción, y se aseguraron de que el mariscal de New England, Drake Maye, tenga una noche que va a olvidar pronto.
“Mike efectuó un plan magistral”, enfatizó el tackle defensivo Byron Murphy, quien registró dos capturas. “Simplemente ejecutamos lo que se nos pidió, y el resultado quedó a la vista de todos”.
Más allá del dominio defensivo, la ventaja de Seattle era apenas de nueve puntos al medio tiempo, dado que la ofensiva no pudo capitalizar en la zona roja, y terminó conformándose con goles de campo.
Más allá de esa ineficacia, el corredor Kenneth Walker tuvo una noche inspirada; terminó con 161 yardas totales, y fue nombrado el Jugador Más Valioso del partido.
“Kenneth tuvo una postemporada sensacional para nosotros”, declaró el mariscal Sam Darnold. “Estoy muy feliz por él”.
Si bien no tengo problemas con que se le haya dado el MVP a Walker III, la realidad es que yo no lo hubiese votado.
Yo siempre me pregunto antes de votar: ¿Por qué ganaron los Seahawks?
Y si bien hay varias razones, la principal fue su defensiva.
Cuando los Tampa Bay Buccaneers vencieron a los Kansas City Chiefs y Patrick Mahomes corrió por su vida, yo le hubiese dado el MVP a Devin White, pero se lo dieron a Tom Brady.
Lo mismo aplico en este partido. No hay dudas de que Walker III tuvo un gran juego, pero la defensiva fue la catalista del triunfo.
Tal vez no ayudó a la causa de los defensivos de Seattle, que muchos de ellos brillaron, pero no necesariamente hubo un destacado particular.
En lo personal, yo hubiese votado a Devon Witherspoon, quien fue un terror para el ataque de los Patriots durante toda la noche; terminó con dos capturas, múltiples tackles detrás de la línea de golpeo, y un balón suelto que terminó en touchdown para Seattle.
Darnold no tuvo su mejor partido en el Super Bowl, y de hecho lanzó varios pases atrasados, pero él sabía que simplemente tenía que cuidar el ovoide, dado el dominio de su defensiva.
A Darnold todavía le quedan dos años de contrato a precio descontado, y culminó unos playoffs sin cometer pérdidas; momento ideal para seguir ganando, y pagarle a algunas estrellas defensivas.
Mike Vrabel ganó el premio al Entrenador del Año, pero este domingo fue llevado a la escuela por Macdonald.
“Entiendo que es temprano en su carrera, pero nunca tuvo un entrenador así de detallista”, concluyó el receptor abierto Rashid Shaheed. “Lo mejor está por venir”.