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Al cumplirse un mes de la conquista de la ciudad ucraniana de Mariúpol por las tropas rusas, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos calcula que hasta el 90% de los edificios residenciales de esa localidad han sido dañados o destruidos, así como hasta el 60% de las casas particulares, y que 350.000 personas se han visto obligadas a abandonar esa localidad.
“La situación humanitaria es devastadora, y los civiles siguen siendo los más afectados por este conflicto”, afirmó Michelle Bachelet ante el Consejo de Derechos en el transcurso de una actualización oral dedicada a la toma de esa urbe.
Y declaró que “la intensidad y el alcance de las hostilidades, la destrucción y los muertos y heridos sugieren claramente que se han producido graves violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos”.
Como ejemplo, puso el ataque aéreo ruso contra el teatro de Mariúpol, el 16 de marzo, como uno “de los ejemplos más mortíferos y representativos de los daños causados a la población civil”. En el teatro había cientos de civiles escondidos en su interior con carteles que decían claramente “niños”, visibles desde el cielo.
Si bien aclaró que, debido a la situación de seguridad sobre el terreno, su Oficina no tiene acceso al territorio bajo control ruso y sus grupos armados afiliados, indicó que su equipo pudo documentar la coyuntura mediante conversaciones directas con personas que abandonaron la localidad, comunicándose a distancia con los individuos que permanecieron en la ciudad, recopilando y analizando la información disponible públicamente y utilizando imágenes por satélite.
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