Staff/Rossi
México está posicionado como el segundo mercado más grande para el ecommerce en Latinoamérica sólo después de Brasil, y de acuerdo al Informe de gestión 2021 realizado por la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), los comercios experimentaron un crecimiento de 81% durante el 2020, generando un valor de $316 mil millones de pesos, lo que equivale al 9% del total del comercio minorista del país.
Sin embargo, el fraude es un problema que ataca las ventas en línea en México y que depende de la temporada, de acuerdo con Víctor Islas, director general de Clearsale, empresa de soluciones antifraude, pues los defraudadores buscan productos que sean fáciles de revender.
Según información detectada por Clearsale, los productos que han tenido un mayor porcentaje de intentos de fraude durante 2021 han sido los tennis y ropa con 26%, celulares y equipos de cómputo con un 24%, pantallas con 20%, viajes con un 18% y juguetes sexuales con un 12%.
Al respecto, Islas menciona que ese tipo de artículos tienen ventajas para los delincuentes, pues son fáciles de revender, hay tallas para elegir y es sencillo conseguir dinero en efectivo por ellos al venderlos al por menor. En cuanto a los viajes, se mostró que los principales destinos que los defraudadores buscan son Los Cabos (33%), Cancún (27%), Oaxaca (20%), Playa del Carmen (12%) y Puerto Vallarta (5%).
Ante el incremento del e-commerce, casi el 42% de las transacciones globales se realizan utilizando métodos de pago alternativos, y los defraudadores han encontrado nuevas formas de aprovechar las vulnerabilidades en la prevención de fraude de los comercios.
Por ello, para prevenir el fraude, las compañías suelen recurrir a estrictos controles de aprobación para compras, los cuales también pueden bloquear las transacciones legítimas, prueba de ello es que cerca del 14% de las órdenes en México son rechazadas debido a sospecha de fraude y 2.2% de las ventas resultan en contracargos -ambas cifras de las más altas en toda Latinoamérica-. Es por esto, que es necesario que las empresas cuenten con una validación manual de los pedidos, para hacer una verificación de identidad de los compradores y de esta manera reducir el riesgo de falsos positivos y pérdida de potenciales clientes.
“Una solución antifraude no solo debe detener a los defraudadores, también debe proveer una experiencia de compra sin fricciones y sin frustraciones para los compradores genuinos, implementando soluciones que mejoren sus compras cada vez que hagan una transacción” agregó el director.
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