La negociación del tratado

Héctor A. Gil Müller

Los escenarios económicos son momentos y distancias cuyos elementos relevantes determinan la cultura en su interior, es decir, la manera de hacer las transacciones. Aunque nos acostumbramos a cada uno siempre buscamos cambiar y la economía, que no puede contenerse a las cosas sino a las personas, buscan modificar, avanzar o regresar a otros escenarios. Algo tiene la humanidad que por lo común piensa que lo pasado fue mejor, lo presente es peor y el futuro sería más complicado de lo que fue el pasado, es el presente y será el futuro.

Cuando hay vecindad entre dos naciones la interacción económica empieza con el reconocimiento de ambos Estados, un escenario de mera identificación que exige el establecimiento de aduanas como puertas en las fronteras para controlar el ingreso y salida de las riquezas. No hay bloqueo entre los países hay posibilidades de acceso. Un siguiente paso, tras la identificación es la cooperación.

Ambas fronteras al saber de su existencia deciden interactuar, se transfieren información y coadyuvan en su gestión. Posteriormente la unión de las aduanas, existiendo dos fronteras se reducen las puertas a una misma, operada en conjunto por ambas naciones. El fenómeno ahora es de reducción de las operaciones de fiscalización o de tributación de los productos que transitan y se crea un Tratado de Libre Comercio, un acuerdo que exenta a productos, de los estados integrantes, de los rigores fiscales o administrativos en las aduanas. El último escenario es la desaparición de la aduana, esa frontera se disuelve dejando solamente una marca cultural, la unión económica ya exime la necesidad de esas fronteras, no hay una salida o entrada de riqueza por la existencia de una misma moneda. Europa lo alcanzó con la construcción de la Unión Europea. La extensión de ese fenómeno en el mundo es la globalización, impulsada por el globalismo, una fuerza que plantea la idea de la dependencia entre pueblos y la reacción conjunta para los desafíos.

Los Tratados de Libre Comercio son herramientas en un mundo que ve el futuro global. Chocan directamente con la percepción nacionalista y acercan a las economías obviando una de las mas antiguas facultades de poder del Estado; el control de su territorio que carga las penas a los mercados extranjeros que compiten contra los locales.

México, Canadá y Estados Unidos tienen ya próxima la fecha de ratificación del Tratado de Libre Comercio entre ellos, un Tratado que para México es el más importante por el destino de nuestras exportaciones y la naturaleza de nuestra industria. La dependencia al mercado estadounidense es real para muchos productos que se han vuelto sólidos y recurrentes pilares de economías regionales, hace a todos poner especial atención a la evolución del documento y la “cultura” que este traiga. Una lapidaria frase ha salido del gobierno estadounidense; “el TMEC es irrelevante”, Comienza la carrera, exigiendo a los otros gobiernos a poner en la mesa por que si es relevante para EUA el tratado. Negociar empezando en el desinteres obliga a todos a poner inicialmente sus mejores ofertas, a narrar las mas exitosas historias y a esperar la mayor reducción en los beneficios. Sin lugar a dudas el TMEC si es relevante, pero también lo es la vocación por negociar en una región que tiene el tiempo contado para reconstruirse.

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