Abelardo Domínguez
Huauchinango, Pue. — Para muchos ciudadanos, la llamada Casa de Justicia se ha convertido en un espacio de injusticia e impunidad, donde quienes acuden buscando respuesta a delitos y conflictos terminan siendo revictimizados por los propios servidores públicos encargados de impartir justicia. Desde hace meses, se acumulan señalamientos contra funcionarios que, en lugar de atender a la población, dedicarse a actividades ajenas a su cargo, generan malos tratos y mantienen una actitud de desprecio hacia los usuarios.

Acusaciones directas contra titulares de áreas clave, entre los casos documentados destaca el de la Lic. Mari Cruz Losada, responsable del área de FEIDAI, contra quien existen múltiples denuncias presentadas ante la Visitaduría y organismos de Derechos Humanos. Se señala que incluso sus propios compañeros no logran sostener su forma de trabajar y relacionarse, al grado de haber sido llamada a la capital del estado por los altos mandos para explicar la situación que se vive en su área.
Por su parte, el Lic. Juan Manuel González Jarquín, adscrito a la FIM, también suma diversas quejas ante instancias de control por su mal trato hacia personas de escasos recursos, a quienes atiende con desprecio y sin brindar una atención digna, pese a ser su obligación.

Asimismo, el encargado de la Ministerial de la FiR, Rafael Peña Prado, es señalado por presuntamente no cumplir con sus funciones de campo, permaneciendo en oficina sin atender los casos, mientras la delincuencia continúa actuando con libertad.
Irregularidades y falta de orden administrativo, otra situación que ha generado indignación es la presencia de numerosos vehículos sin placas dentro de las instalaciones, contraviniendo las instrucciones del Gobernador del Estado, Alejandro Armenta Mier, quien ordenó que toda unidad oficial portara su identificación correspondiente. Hasta el momento, ninguna autoridad ha llamado a cuentas por este incumplimiento.
Ambiente de desorden y actividades ajenas al servicio público, testigos y trabajadores del lugar han reportado que las oficinas se han convertido en espacios donde se realizan fiestas, serenatas y relaciones personales, lejos de la solemnidad que debe tener un recinto de justicia. Además, se han registrado conflictos y pleitos entre compañeros de trabajo, lo que refleja una total falta de liderazgo y control interno.
Exigen claridad y resultados a las autoridades estatales, ante este panorama, la ciudadanía cuestiona las declaraciones de la Fiscal General del Estado, Idamis Pastor Betancur, y del propio Gobernador, quienes han manifestado su compromiso de escuchar a la gente y llevar justicia a los sectores más vulnerables, así como de depurar la Fiscalía para erradicar la corrupción. Sin embargo, en la Casa de Justicia de Huauchinango todo parece seguir igual, sin cambios ni sanciones.
“Dicen que trabajan para escucharnos y darnos justicia, pero aquí reina la impunidad y nadie pone orden. Las oficinas ya no son de justicia, parecen salones de fiestas y desorden”, expresaron afectados.
Finalmente en próximamente: Esta información adelanta solo una parte de las irregularidades documentadas. En la próxima publicación se darán a conocer los detalles de un caso específico en el que una agente del Ministerio Público habría tenido un altercado con un elemento de Vialidad Municipal, sin que ninguna autoridad interviniere para sancionar los hechos.
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