
Proceso
MORELOS (apro).- A 147 años del nacimiento de Emiliano Zapata Salazar, las demandas que dieron origen a su lucha agraria permanecen, sostiene su nieto, Jorge Zapata González: productores que no recuperan el costo de sus cosechas, campesinos endeudados y dificultades para vivir de la tierra.
Desde esa perspectiva, cuestiona al gobierno de Claudia Sheinbaum porque, a su juicio, los programas asistenciales y las grandes obras no resuelven las condiciones que mantienen al campesinado en precariedad.
“El simple nombre de Emiliano Zapata Salazar es una piedra en el zapato para cualquier gobierno, pasado y actual”, afirma.
Para Zapata González, los gobiernos han utilizado la figura del Caudillo del Sur como referente político, pero han dejado pendientes las condiciones del campo que dieron sentido a su lucha.
Su crítica a la administración de Sheinbaum se concentra en los programas asistenciales, que considera insuficientes para atender los problemas estructurales del sector.
El principal problema, sostiene, está en los precios de los productos agrícolas.
Maíz, frijol y sorgo, básicos para la alimentación del país, se pagan, según su señalamiento, por debajo de los costos de producción. Esto obliga a los campesinos a trabajar sin garantías de recuperar lo invertido y, en muchos casos, a recurrir al endeudamiento.
“Ahora no son tiendas de raya, ahora son los bancos”, resume.
La comparación con la época de su abuelo parte de circunstancias distintas, pero encuentra un punto de coincidencia: el campesino continúa sujeto a condiciones económicas que dificultan que pueda vivir de su trabajo.
Zapata González también cuestiona el gasto público. Considera contradictorio que se anuncien nuevas obras mientras persisten carencias en servicios básicos, particularmente en salud.
“¿Pa’ qué chingas queremos más hospitales si no tienen medicina los que existen?”, cuestiona.
Desde su perspectiva, el problema no está únicamente en cuánto se invierte, sino en si ese gasto se traduce en mejores condiciones para la población.
Operación Enjambre, bajo señalamientos de abuso
Su diagnóstico también alcanza la estrategia de seguridad.
Zapata González considera que la política de “abrazos, no balazos”, implementada durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, permitió el avance de grupos criminales y cuestiona que los operativos actuales no alcancen a quienes, según sostiene, encabezan esas estructuras.
“Se están agarrando puros milateritos, pero a los meros capos, ahí andan libres como el viento”, afirma.
En ese contexto, denunció presuntos abusos de elementos de seguridad que participan en la Operación Enjambre, entre ellos de la Guardia Nacional.
Relató que hace aproximadamente 15 días fue interceptado en Tlayecac, comunidad de Ayala, cuando regresaba de un evento escolar. Según su testimonio, los elementos no le explicaron qué delito había cometido y ejercieron presión para que él y sus acompañantes entregaran dinero, bajo la advertencia de que, de no hacerlo, serían remitidos al Ministerio Público.
Zapata González señaló que permaneció retenido alrededor de media hora. Durante ese lapso, observó que los agentes detenían otros vehículos y, según su percepción, también exigían dinero a sus ocupantes.
Explicó que viajaba acompañado de mujeres y que la posibilidad de ser remitidos los colocó en una situación de riesgo.
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