Lunes, 22 Enero 2018 18:47

Zetas y La Familia Michocana, los cárteles predominantes en el penal de San Miguel

Escrito por
Roberto Desachy Severino Roberto Desachy Severino

Zetas y La Familia Michocana

Lo llamaremos “Camilo”, aunque no sea su verdadero nombre, porque pidió el anonimato para hablar de un tema más que delicado: la corrupción e inseguridad predominantes en el Centro de “Readaptación” Social de San Miguel, en Puebla capital, donde él mismo ha estado como “interno” (hoy llamado Persona Privada de su Libertad o PPL) ya en dos ocasiones.

Mide más de un 1.85 mts, es físicoculturista y desde niño supo defenderse bien al pelear. Con este perfil y antecedentes, “Camilo” no podía dedicarse más que a lo que, efectivamente trabajó: siempre en áreas de seguridad pública y privada. Tenía un empleo bien pagado, una familia consolidada, hasta que lo perdió casi todo por una falsa denuncia por presunto hurto de carros de autos interpuesta por un ex comandante llamado Juan Rodolfo, que en el 2000 era el jefe de la sección de Robo de Autos de la policía de Puebla.

“Lo que ocurrió es que yo era policía, estaba en la PGR y un día hicimos un operativo antinarcóticos y detuvimos a Juan Rodolfo, que era policía en Puebla y al que se le decomisó 6 kgs de cocaína y armas largas en Texmelucan. Él llegó a un arreglo económico con los altos mandos para tapar el asunto y reincorporarse a la corporación poblana”, relata Camilo.

Pero Juan Rodolfo -que supuestamente ya murió, asesinado por sus andanzas corruptas- nunca perdonó el haber sido detenido y, sobre todo, el hecho de que se le haya requisado tanto estupefaciente, sin que la PGR del año 2000 se lo regresara. Camilo dejó la PGR, se dedicó a dar cursos de capacitación a agencias de policía de distintos estados y ya había olvidado todo el asunto del ex jefe de la sección policíaca Robo de Autos en Puebla hasta que…

EL “CHILANGO” Y EL “BOTARGA”, ENTRE LOS PRESOS PODEROSOS DEL CERESO DE PUEBLA CAPITAL

Rodolfo movió sus influencias y acusó a Camilo de ladrón de autos. Lo tuvo alrededor de 1 año en el Cereso de San Miguel hasta que resultó absuelto. Increíblemente, después de más de 10 años y pese a que el delito ya había prescrito, algún juez o agente del Ministerio Público ordenó volverlo a detener.

Como la denuncia en su contra o tenía pies ni cabeza, Camilo salió absuelto -por 2da vez – y ahora trata de recomponer su vida. Pero primero quiso denunciar la corrupción, ingobernabilidad y violencia que le tocó testificar y padecer en la cárcel de San Miguel. Para empezar, narró que los carteles predominantes ahí son Los Zetas y La Familia Michoacana.

“Seguro deben tener algún acuerdo sobre cómo repartirse las ganancias del penal, porque increíblemente no ha habido ningún problema grave entre ellos”, relató. Entre la 1ra y 2da vez que fue preso encontró varias diferencias en San Miguel: “antes había más control de las autoridades, se aplicaba la ley del más fuerte, si eras entrón y peleabas con ellos te respetaban”.

“En cambio hoy todo se basa en el dinero. Desde que llegas te dicen que entraste al hotel más caro de Puebla, estar en las celdas de arriba te sale en 16 mil pesos mensuales porque tienen luz, agua, cocina y televisión, mientras que por las de abajo pagas 6 mil pesos y tienes que dormir en el piso”.

“El Botarga”, “El Chilango” y “Julio, el encargado de los Ingresos”, son los presos a quienes Camilo ubicó entre los poderosos de San Miguel. Son los que recolectan el dinero, ordenan las golpizas a quienes no pagan y ordenan a los PPL qué es lo que tienen qué decir para que sus vidas en las celdas de 3 metros de ancho por 4 de largo no se conviertan en un infierno.

HASTA 58 REOS EN UNA CELDA DE CARGA

A quienes no pueden o no quieren pagar una celda de “lujo”, como las que cuestan 16 mil o 6 mil pesos mensuales, los mandan a una de carga, donde acomodan hasta a ¡58 reos!, quienes deben dormir -si a eso se le puede llamar dormir- parados e, incluso, amarrados, para no caerse por el cansancio.

Pero hasta “dormir” parado cuesta en el penal de San Miguel: Camilo precisó que a cada detenido se le cobra 30 pesos al día por “tache”; es decir, por estar en una celda de carga. El dinero se le tiene que dar al encargado y quien no paga es golpeado: “yo no quería darles nada y los primeros días hasta les partí su madre a 3 de ellos, pero después me agarraron entre 11 y ahí sí no pude hacer nada”.

Las madrizas a los que no pagan por “tache” son inmisericordes: patadas y puño cerrado. Y quienes son recién llegados o son vistos como presos “problema” son enviados a llevar comida al dormitorio L, donde están los internos más peligrosos: secuestradores, asesinos, delincuencia organizada: “ahí a los internos los roban y pican, por eso ningún compañero quiere que lo manden allí, en el tiempo en que estuve detenido picaron a 2 internos”.

Aparte de pagar “tache” o celda d 16 mil o 6 mil pesos, a cada preso se le exigen mil 600 pesos mensuales para un personaje llamado “el patrón Julio”, subrayó Camilo, quien añadió que quienes quieren evitar ser golpeados y aceptan someterse a todos estos chantajes se convierten en “clientes” de los que “regentean” el Cereso y, por lo mismo, se vuelve más difícil que los dejen salir de él.

Cárteles predominantes en el penal de San Miguel