Contaminación Auditiva Invade Tapachula; Reglamento Sin Aplicar.

René R. Coca.

Contaminación Auditiva Invade Tapachula; Reglamento Sin Aplicar.
Bocinas externas, perifoneo, cláxones y hasta discotecas causan estrés social.
Especialista califica de riesgoso los altos volúmenes de aparatos en el sistema auditivo y nervioso.

A pesar de que existen leyes y reglamentos oficiales que obligan a regular los decibeles de los aparatos de sonido al exterior de un inmueble o negocio, para muchos empresarios son letra muerta sin que las autoridades correspondientes pongan orden en este sentido, lo que causa contaminación auditiva y alto riesgo a la salud.

Tanto en el primer cuadro de la ciudad como en áreas comerciales y de diversión de Tapachula, se puede apreciar establecimientos con bocinas externas con música a alto volumen, al igual que los vehículos de perifoneo que deambulan por las calles con mensajes a altos decibeles, y ni se diga los cláxones de automotores que causan contaminación auditiva inminente sin que las autoridades municipales o del sector salud puedan moderar, y en su caso sancionar.

Vecinos del primer cuadro de la ciudad indicaron que el ruido de las bocinas de los establecimientos comerciales es insoportable inclusive al interior de sus viviendas por lo que exigieron a las autoridades correspondientes el poner orden en este sentido, ya que se les ha solicitado a los responsables de los comercios bajar el volumen pero estos han hecho caso omiso.

Otra exigencia de los habitantes de la Perla del Soconusco es el que las discotecas, bares y lugares de entretenimiento acaten los decibeles a los que pueden emitir la música, ya que a altas horas de la noche, inclusive de la madrugada, se escucha un ruido ensordecedor que no permite descansar.

Cabe destacar que administración tras administración se consolida el Consejo Municipal de Protección al Ambiente donde se pueden tomar determinaciones a favor de la población y del mismo medio ambiente, sin embargo, los habitantes de Tapachula directamente afectados indican que los reglamentos y leyes son letra muerta ya que nadie resuelve la intolerancia auditiva que existe. (iM-rrc).

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