Roberto Desachy Severino

Sedena y Semar se lavan las manos en el caso de Nasario Garibay, el hombre al que supuestos militares le mataron un sobrino, atacaron a su mujer y acabaron con su negocio

Por Roberto Desachy Severino

A pesar de que durante su campaña Andrés Manuel López Obrador prometió que, de ganar, los militares regresarían a sus cuarteles, ya como presidente electo tardó menos de 2 meses en desdecirse, porque el 25 de agosto pasado reculó al aseverar que dejará a los elementos de la Sedena y secretaría de Marina (Semar) en las calles: https://www.proceso.com.mx/548282/ejercito-y-marina-seguiran-en-las-calles-lopez-obrador.

La obsesión de los 3 últimos presidentes de México (Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y, por lo visto, AMLO) por mantener a los militares haciendo labores de policías, no solamente ha generado un severo desgaste a la milicia, sino que hay mexicanos a quienes les ha destrozado la vida y el mejor ejemplo es Nasario Garibay Godinez, “El Güero”, quien tenía un próspero negocio de lavado de autos en Manzanillo Colima hasta que….

Entre noviembre y diciembre del año pasado, policías estatales y supuestos elementos de la Sedena y Semar violentaron la empresa de Nasario Gadivai, se llevaron detenida a su mujer y a su sobrino por supuesto narcomenudeo, atacaron a su esposa y –cuando Nasario respondió la agresión castrense con una denuncia legal- regresaron al lavado de carros a asesinar a su sobrino, Edgar Alejandro Ruiz Garibay, y a uno de sus empleados: https://www.todopuebla.com/directorio/desdepuebla/blog/33014

Fue el 20 de diciembre del 2017 cuando Nasario Garibay Godínez y su familia más cercana tuvo que huir, prácticamente, de Manzanillo, Colima, luego de que las continuas escaladas de supuestos policías estatales y militares en su negocio degeneraron en una matanza que dejó como saldo dos muertos y un herido: https://www.proceso.com.mx/515884/ataque-armado-en-autolavado-de-manzanillo-deja-dos-muertos-y-un-herido.

SEDENA Y SEMAR NIEGAN AGRESIONES Y NO QUIEREN INVESTIGAR A SUS MIEMBROS

Todo indica que el calvario de Nasario continuará, porque ni la Sedena, Semar, la CNDH ni la OEA parecen tener la intención de devolverle su vida, tranquilidad y negocio, como lo demostró el dictamen de la Secretaría de la Defensa Nacional a la petición de que investigara a sus presuntos elementos involucrados en el ataque en el lavado de carros “El Güero”.

El pasado 12 de octubre, mediante un oficio, la Sedena respondió a la petición que le formuló oficialmente Nasario de investigar el abuso y ataque de sus supuestos agentes. La contestación de la dependencia fue demoledora: se negó a realizar cualquier indagación, con el pretexto de que los muertos en el ataque no eran militares.

El oficio FMIDCP-FAIDCPAN-4078 enviado por la Fiscalía General de la Justicia Militar a Garibay Godínez detalla que la queja impuesta por el asesinado Edgar Alejandro Ruiz Garibay ante la CNDH a finales de noviembre del 2017 no puede ser investigada por la Sedena “por tener la víctima la calidad de civil”: https://www.hispantv.com/noticias/mexico/311824/ejercito-desgaste-malestar-guerra-narco.

La Semar también se lavó las manos, según el oficio que la CNDH envió a Nasario el 13 de junio del 2018, cuando –en un documento de 6 hojas- le señala que la secretaría de Marina negó que personal suyo haya participado en los ataques sufridos en el lavado de autos, aunque admitió que el 28 de noviembre del año pasado sí hubo marinos dando “seguridad perimetral”durante la ejecución de una orden de cateo ordenada por el juez de control.

VECINOS Y FAMILIARES DE NASARIO, AMEDRENTADOS

Incluso, la Semar aceptó ante la CNDH que su órgano interno de control inició la indagación DE217/17, “la cual se encuentra en etapa de investigación” ante las denuncias públicas y legales hechas por Nasario.

En su oficio numerado 37115, la CNDH se cuida de señalar que elementos de la Sedena, Semar o, incluso, de la PGJ de Colima hayan cometido algún ataque contra los familiares, empleados y el negocio de Nasario, aunque admite la existencia de vídeos que, según la misma comisión, demostrarían la participación de supuestos uniformados en los ataques.

Incluso, la propia CNDH aceptó haber entrevistado a vecinos y familiares de Garibay Godínez, pero que nadie quiso involucrarse por temor a represalias de los supuestos militares y/o policías estatales, ya que el caso ha generado un gran escándalo en Manzanillo, Colima.

EL NUEVO ATAQUE A NASARIO

Por lo mismo, lo único que hizo la comisión para proteger a Nasario fue lanzar la recomendación de que “sin prejuzgar sobre su existencia, se instruya que no haya actos de hostigamiento contra Nasario Garibay Godínez y sus familiares directos por elementos de la secretaría de Marina, sin que exista una manifestación ministerial y/o judicial para su intervención”.

Pese a ello, Nasario Garibay relató a http://desdepuebla.com/ que quienes han llevado a cabo los ataques y homicidios en su contra se pasan por el arco del triunfo las recomendaciones de la CNDH, OEA o las “investigaciones” internas de la Sedena y Semar, como lo demostró un tal “capitán Mondragón Jiménez” de Sedena.

Resulta que a principios de octubre Nasario recibió el correo electrónico de un sedicente “capitán Mondragón” de la Sedena, quien le pregunta si es cierto que puso la denuncia contra un “funcionario” de esta dependencia por vender en 150 mil pesos los permisos apócrifos para portación de armas.

Lo curioso es que dicho mail del “capitán Mondragón Jiménez” llegó sin el nombre completo, ni la firma del supuesto militar, tampoco incluyó el logotipo o tipografía de la dependencia. Lo único que sí incluyó fue la petición de que le dijera qué pruebas puede aportar contra el presunto elemento de la Sedena que vende permisos para portar armas y “algún dato para poder contactarlo (al propio Nasario)”.

Obviamente, Garibay Godínez no respondió a dicho mail, que le llegó de la cuenta chambaxl@gmail.com, porque “para mí que son los mismos que nos perjudicaron y quieren ver la forma de rematarnos”, argumentó Nasario. Y lo más terrorífico es que muy probablemente tenga razón.

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